Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, eslóganes, membretes y falsas ocurrencias. Parecen salidos de este fragmento de Julio Cortázar, con la diferencia que ellos no venden, lo hacen gratuitamente.

Todos los días, alrededor de las 13, en Muñecas y Mendoza, una joven pareja con carteles en ristre ofrece "Abrazos gratis" con el deseo de intentar cambiar el mundo. Debra es secretaria ejecutiva y traductora free lance. Nació en Hurlingham. Pascal es músico callejero y es oriundo de San Pedro de Jujuy. Y se abrazaron en Tucumán. Integran Ambos un movimiento mundial inorgánico, que a través de internet se propaló al mundo a partir del video de un australiano que vive en Londres. "Queremos cambiar el mundo. Y si logramos cambiarle el día a una sola persona, ya lo logramos", afirma él.

Algunos de los abrazados describen la experiencia como emocionante. "Habría que arrimarse y abrazarse más; yo soy de demostrarle a la gente que la quiero, porque el amor ahora se volvió materialista...", dijo una señora, mientras que un hombre apuntó: "Es fabuloso, hace falta un abrazo, me siento feliz porque hace que uno pueda expresar el amor interior. Es una riqueza espiritual que hay que incentivar, y si miramos nuestro interior y expresamos amor, podemos cambiar el mundo".

La traductora abrazadora sostiene que el objetivo va más allá de la necesidad afectiva, desean que la gente se acostumbre a abrazarse, mientras que el joven jujeño argumenta que una de las razones por las que se ha ido perdiendo este gesto de cariño se debe a la vida cada vez más agitada, a los problemas de dinero, a la vergüenza. "Si te pasa por al lado, pero te mira y sonríe, ya lograste tu objetivo", dice el músico.

El popular animador televisivo Roberto Galán, fallecido en el año 2000, en uno de los programas que condujo, acuñó la frase "hay que besarse más". Era un modo de promover una demostración de afecto que por pudor se evitaba cuando se conocía a alguien o como un saludo natural.

En diversas ocasiones, se han destacado las propiedades terapéuticas del abrazo, que no sólo transmite cariño, sino que nos reconforta ante el dolor o la depresión, nos brinda confianza, seguridad, contención, fortaleza. Algunos expertos recomiendan cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como individuos. La abrazoterapia ha ganado terreno en los últimos tiempos como un medio para contrarrestas estados de estrés o de depresión o para fortalecer una relación familiar. Un abrazo puede sellar una reconciliación en una pareja o entre amigos distanciados.

Nos parece positivo, desde todo punto de vista, esta iniciativa de Debra y Pascal, que no sólo es simpática, sino que nos está proponiendo rehumanizarnos, mirar al otro como un prójimo, no como un extraño, salir de la jaula del individualismo, de la campana de cristal, y volver a mirarnos a los ojos. El abrazo y el beso son expresiones del amor. Si los pusiéramos en práctica diariamente en el hogar, en el ámbito laboral, posiblemente no nos quejaríamos tanto y la vida sería más placentera.